Ya estoy de vuelta, de vuelta a la nueva vida...
No sé si llamar a la puerta antes de entrar... Tal vez ya no haya nadie.
Hace un año que no me paso por aquí, no me lo puedo creer... ¡Con las ganas que tenía yo de darle vida a este blog!
Pero un año se va en nada, y este año todos sabemos que fue de todo menos un año normal.
A este año que partió en dos hemisferios el antes y el después de todo lo habido y de todo lo que habrá; de todo lo que era y será, de lo vivido y por vivir; el que nos puso todas las vidas patas arriba y nos rompió muchos esquemas; el que nos unió y desunió en la misma proporción, el que mostró nuestra mejor versión y nuestra peor cara; a este año, le debemos la ilusión de creer en un mundo mejor, y la desilusión de lo efímera que por momentos me resulta esa quimera.
Pero en nuestro mundo tan dual, no hay mal sin bien, noche sin día, ni mal año al que no se le pueda rescatar algo bueno.
Si algo bueno nos ha traído, es “tiempo”... ¡Y a qué precio!
Cada uno se lo ha administrado como ha podido: leyendo, cocinando, pintando la casa, ordenando, creando..., y sobre todo descubriendo el poco tiempo que le dedicamos a lo que realmente importa. Algunos hasta descubrieron que vivían con más gente en casa y que la conocían más bien poco... ¡Madre mía... Si es que íbamos cuesta abajo y sin frenos!
Yo no iba a ser menos, ni tampoco más original. Aprovechando que los tiempos invitan a la reclusión y el recogimiento, me pareció el momento perfecto para darle un repaso de vuelta y media a mi trayectoria vital. El análisis está siendo exhaustivo y la introspección ha arrojado mucha luz sobre los puntos de sombra que han quedado sin resolver en las catacumbas de mi ser a lo largo de los años.
Yo en lugar de pan, me amasé el alma; pinté mis estancias de colores y abrí ventanas para dejar entrar la luz. Leí mis renglones torcidos, borré con mi goma los tachones, y he empezado a escribir con mejor letra el libro de mi vida. Seguiré ordenando mis cajones, guardando mis tesoros y tirando lo que no sirva, lo que duela, lo que no me nutra, lo que robe mi alegría; lo que no respete mi calma y mi paz, que son las únicas alforjas que quiero para este viaje.
Ya estoy de vuelta, de vuelta a la nueva vida...
Que bonito 😘
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